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Edgar Neville Romrée

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Una Inmensa Humanidad. Por José María Torrijos

LOS AÑOS DE MADUREZ (continuacion)
de "maquis". Sufren secuestro durante horas. Tension, amenazas de muerte, unos figen ser extranjeros, otros una falsa solidaridad con los "maquis". Estan a punto de morir. Años despues, Edgar lo narra con su gracia y su verdad mientras fuma un habano. Tambien a llegado a España, discretamente, a estudiar, un principe niño; Don Juan Carlos de Borbón. Renacen las tunas universitarias y el famoso Jorge Negrete, en su pelicula Jalisco canta en Sevilla, lanza una desconocida muchacha : Carmen Sevilla. A finales de 1.950, se estrena una delas peliculas de Neville que la critica cuenta entre sus mejores titulos, El ultimo caballo, a la cual el Circulo de Escritores Cinematograficos concede dos premios: mejor guion original y mejor actor (Fernan Gomez). La obra se presento fuera de concurso al Festival de Cannes. . El film, lleno de ecos chaplinianos, refiere la dificultad de sobrevivir la naturaleza (un caballo) en un mundo tecnificado. En torno a 1950, no debe olvidarse que las ideas nacidas, los primeros borradores de los más
allegados (Neville, Mihura, López Rubio, Tono, Jardiel Poncela, Calvo Sotelo,...) con destino al cine o al teatro, se comparten, se comentan, se critican, se sugieren cambios por los demás, hasta el punto de condicionar en no poco la creación o elaboración de un texto18. Porque Edgar prepara su vuelta a un amor juvenil: el teatro, un amor que ha causado a su amigo Jardiel miel y sinsabores, pero, en cambio, a López Rubio un triunfo clamoroso: Celos del aire (1950), comedia que entusiasma a Neville. Sin abandonar el cine (Cuento de hadas, Duende y misterio del flamenco, La ironía del dinero...) de su olfato teatral va a nacer, dos años después una nueva comedia. El mismo año en que Miguel Mihura, al fin, estrena esa magnífica pieza de hace veinte años, Tres sombreros de copa, donde el diálogo parece escapado de "La Codorniz", Edgar estrena El baile (1952), obra de amor y amistad de un triángulo humano, sentimientos que no se musitan ni perecen ni siquiera con la muerte. La obra permanecerá varios meses en cartel, enLondres, a pesar de la crítica local. Años más tarde, en 1959, el propio Neville la convierte en guión y la dirige, ganando varios premios con ella. Sin embargo, una segunda parte de El baile, titulada Adelita, no tendrá la misma acogida. Ese mismo año de 1952, muere Enrique Jardiel Poncela y el jovencísimo Alfonso Sastre estrena el drama que más proyección le dará: Escuadra hacia la muerte. Pronto se va a consagrar como autor de comedias de humor Alfonso Paso, yerno de Jardiel, con Una bomba llamada Abelardo (1953). Neville compra un chalet en Marbella, al que le impone el nombre de "Malibú"19. La ciudad y su costa le encantan, como demuestran sus escritos y sus prolongadas estancias allí. Casi siempre le acompaña Conchita, tiene cerca a su perro Morritosy un burro morruno que Edgar se ha comprado. Edgar tiene cerca el mar, la naturaleza, la calma y, también, la juventud alegre del verano, reflejada en su comedia Veinte añitos (1954). También andan cerca los adultos ridículos, que viven de la nostalgia, del cotilleo, del posible novio a la vista para una hija. Ese mismo año, dirige a Conchita Montes en La otra orilla, comedia de López Rubio. Muere Jacinto Benavente y Joaquín Calvo Sotelo estrena su obra más conocida: La muralla. Comienzan los problemas de hipófisis y tiroides para Edgar, que pronto aumentará su nómina de amigos médicos. Se mantiene invariable su apetito. Neville, que es exquisito en todo (conduce coches deportivos, viste trajes "ojo de perdiz", adquiere complementos en Loewe, compra cuartillas en Muñagorri), también gusta del buen comer desde muy joven. Su producción bibliográfica lo atestigua. Sus contemporáneos lo recuerdan. Su peregrinar por clínicas de
adelgazamiento apenas resulta eficaz20. Neville alterna el cine y el teatro con sus artículos y relatos cortos en diarios y revistas. Fruto de ello serán volúmenes donde recoge algunos, más   o menos recientes, que él considera dignos de pervivir en libro: Torito bravo y Producciones   García, S. A. La temática, siempre desde el lado irónico y amable, se centra en la desmitificacion de costumbres, profesiones y tópicos. El terreno del humor y de la farsa, que tanto domi na Neville, le conduce a otra pieza teatral, Alta fidelidad (1960), farsa sobre "la lucha del hombre con los impuestos y la lucha del hombre sosegado contra la divinización del trabajo" en palabras de su autor, que hubo de sortear con ti)-era las exigencias de la censura Antes de ella había estrenado su versión teatral de la película La vida en un hilo (1959), la cual conserva en su distribución escénica un aroma de teatro cinematográfico, consecuencia de su origen
  El autor justificaba, de nuevo, su preocupación sobre "la influencia decisiva que tiene la casualidad en nuestras vidas". Si una persona tuviera la opción de rehacer su vida le responde con una desenfadada y alegre respuesta por parte de Neville, en las antípodas del determinismo amargo de Max Frisch. Reviven su adolescencia y su Madrid en La niña de la calle del Arenal (1953) Su vitalismo se compadece mal con el paso el tiempo: "(...) ahora, a los hombres de mi generación no sé si sera por los antibióticos o por lo que sea, nos gusta también lo que a vosotros (los jóvenes) seguimos del brazo de las generaciones que vienen después, nos encanta lo que a los jóvenes" dice  Rafael, protagonista de Rapto (1955), a su hijo. Los padres pueden amar a las mismas  jovencitas que sus hijos. El
 problema será saber por cual se deciden ellas: si por el hombre mayor, experimentado y lleno de encanto( en la comedia antes citada) o, agradecidas y orientadas por su Pigmalión, marchan al futuro con un muchacho de su tiempo (Prohibido en Otoño 1.957). Desde 1954, Neville viene arrastrando el rodaje intermitente de una pelicula coproducida con Francia, La ironia del dinero, sobre argumentos y guion suyos, A causa de complicaciones, Neville abandona definitivamente el terreno resbaladizo de las producciones de cine.
En el año de 1959 trae dos hechos importantes: la alegria de un reencuentro y la tristeza de una perdida . Con motivo de un viaje a Buenos Aires,  vuelve a ver a su admirado Gómez de la Serna, Ramón, para quien reivindica una calle en los "madriles". La pena será la muerte de su madre. Las ventanas de un primer piso en la calle Trujillos se han cerrado definitivamente. El inmueble, propiedad ya de Edgar, está en las ruinas y acabará vendiéndolo pocos
años más tarde. Muere su gran amigo y admiradísimo torero Juan Belmonte (1962) y al año siguiente se le ve
en las fotos llevando el ataúd de Ramón Gómez de la Serna cuyos restos vienen a reposar a su patria.                                                                                             '
   El último estreno teatral de Neville es La extraña noche de bodas (1963) coincide con el de un joven Juan José Alonso Millán, quien parece tomar la antorcha del humor "jardielesco" en El cianuro, ¿sólo o con leche?Por su parte, Buero Vallejo, un autor cada vez más respetado por crítica, publico y autores, se inspira en la historia española para una reflexión sobre el hoy.
   La lectura de los prólogos, escritos por Neville a sus obras, ilustra sobremanera acerca de la intención, vicisitudes y recepción de cada una, datos especialmente reveladores cuando se trata de obras de teatro.
   Lo cierto es que, sin subir a los escenarios van quedando obras suyas: Rosita la guapa Tiempos mejores, Aquella mañana... Si la primera consiste en un saínete grotesco y la segunda una tragicomedia, en la última desarrolla su constante idea de "lo que pudo haber sido y no fue",tomando como pretexto al personaje de María Antonieta. La revolución francesa pudo haber sido diferente si el amor, la comprensión y la tolerancia se hubieran impuesto sobre la violencia.
   Por otra parte, Neville cultiva otras viejas aficiones: el dibujo, la pintura, la poesía, que alterna con sus artículos en "ABC" y "Sábado gráfico" y la creación de nuevos cuentos para editar libros con otros de escritura anterior. En cuanto a la poesía, reminiscencias del modernismo de Manuel Machado y de Campoamor inspiran sentidos poemas amorosos y coplillas de recuerdos infantiles o juveniles, así como evocaciones de personajes de su tiempo (Ortega, Ramón, Lorca, Marañón, Belmente, Solana, la Argentinita...). La poesía de Neville, en ocasiones ilustrada por él
mismo, es esencialmente autobiográfica y refleja muy certeramente su estado de ánimo de los últimos tiempos. El amor llama a la puerta de su enorme corazón, una pasión vivida con anhelo y desencanto porque hay demasiadas barreras no sólo cronológicas entre ellos.

"No supe envejecer, no me di cuenta,
hasta que una mujer me hizo saberlo"

   Una experiencia última que Conchita Montes, fiel hasta el fin, miraba con un perdón inteli-
gente y una burlona sonrisa.
   Mientras, se le han ido marchando tantos buenos amigos, que él despide en artículos de "adioses": Ortega, Marcel Achard, Jean Cocteau, Belmente, Paco Vighi, Villabrágima, Hemingway, Ramón Gómez de la Serna... Las paredes de su casa madrileña, en la calle Manuel de Falla, 3, junto al estadio Santiago Bernabéu, están llenas de fotos de amigos cada vez más "ausentes". Le quedan, aún, Conchita, Isabel, Pilar López, Tono, López Rubio...
   La altísima urea y un corazón que no responde, obligan a ingresarlo de urgencia en una clínica madrileña. El día anterior había ido con su hijo a comprar una "caravana" con la que ambos proyectaban viajar hasta Málaga. Muere a las pocas horas. Era el 23 de abril de 196722. Fue enterrado, al día siguiente, en la sacramental de San Isidro.
   Entre los recuerdos escritos con motivo de su muerte, el de Luis Escobar da una buena idea de la personalidad de Neville:

                       "Edgar Neville ha sido un perpetuo anacronismo.
                                Ha sido un cínico sentimental,
                                     un egoísta abnegado,
                                     un epicúreo estoico.
                           Un talento prolífico que ha escrito poco.
                                   Un castizo internacional.
                            Un diplomático que jamás ha pactado.
                      Un finísimo ingenio alojado en una caja desmedida.
                                Por haber amado tanto la vida,
                              y quizá para sorprenderle un poco,
                      le habrá recibido Dios con su más amplia sonrisa"

   Edgar Neville reúne en su variadísima personalidad, todas las aparentes contradicciones del hombre español. Su forma de entender la vida, la literatura y el arte, el teatro y el cine compendian muy bien la ventajas y los inconvenientes de la época (o, mejor dicho, las épocas) en que vivió. Quienes abren una página de su vida y de su obra quedan atrapados por su personalidad. Practicó la pesca submarina con el mismo entusiasmo que volaba en avión. Quiso tocar todas las teclas que le ofrecía su siglo, que no eran pocas, siempre lleno de confianza y optimismo. Era la encarnación del hombre renacentista y del homo ludens en una compleja unión hipostática.
En fechas más recientes, el director de cine Pedro Almodóvar confesaba: "Y no debo olvidarme de una generación que me deslumhra cómo escriben, cómo viven, cómo hacen cine y como se divierten, que es una generación extravagante que no se vuelve a dar en España: la de los Neville, Jardiel Poncela, Mihura, Tono... me parece una generación inaudita para la España de su tiempo".
   En la "mano maestra" que López Rubio definió para sus amigos evocados en La otra generación del 27, no cabe duda de que Edgar Neville representa la avanzadilla del dedo índice que apuntaba a los nuevos tiempos.
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