|
|
Ingredientes |
Elaboración
En una sartén sofríes la cebolla, el ajo, el pimiento verde y el perejil, todo muy picado. Añade la carne picada y el tocino, rehoga y sazona con sal y pimienta. Deja hacerse unos minutos, añade una cucharadita de harina, mezcla bien y añade la leche. Deja enfriar. Cuando esté fría la mezcla, se rellena los pimientos, procurando no llenarlo demasiado, se enharinan y se rebozan en huevo. Fríelos en aceite caliente. Para rellenar puede utilizarse una manga pastelera con la boca ancha o sin boquilla. Para que se cierren bien, utiliza los extremos de arriba como solapas y pégalos con un poco de harina. Al freírlos, introdúcelos con cuidado en la sartén por esta parte, así, al cuajarse el huevo, ayudará a que no se abran. Escurre bien los pimientos y colocar con cuidado en una cazuela de barro. Mientras se hace todo esto, se va haciendo la salsa: corta la cebolla en juliana y deja que se dore en una cazuela. A mi me gusta que tome bastante color, pero eso es una cuestión de preferencias. Añade una cucharada de harina y rehógala junto con la cebolla. Añade el vino y el caldo. Deja hacerse la salsa durante 1 hora a fuego lento, añadiendo un poco mas de caldo si fuera necesario. Sazona con sal y pimienta. Puedes añadir también una hojita pequeña de laurel y un poco de tomillo. Cuando esté, pásala por el pasapurés y échala sobre los pimientos. Hay quien la tritura con la batidora para ahorrar tiempo. A mi personalmente me gusta mas esta salsa con una textura gruesa. Calienta los pimientos con
la salsa durante un rato, hasta que rompan a hervir y sirve en la propia
cazuela.
|