Botánicamente pertenece a la familia
Apocynaceae, caracterizada por sus tallos latescentes, corola infundibuliforme
con 5 pétalos soldados en la base, ovario unilocular y fruto indehiscente.A
esta familia pertenecen plantas tan sobradamente conocidas como la Adelfa
(Nerium oleander), Trachelospermun jasminoides, Vinca major, V. minor,
Vinca-rosa (Catharanthus) o incluso Allamanda, Dipladenia, Mandevilla o
Pachypodium, otras menos conocidas como Axokanthera venenata, Carissa grandiflora
o Thevetia peruviana, llamada Adelfa amarilla por su parecido con la misma.
Todas las plumerías exhalan un delicadísimo perfume, de ahí
el nombre vulgar de Frangipan en honor del obtentor del perfume así
denominado, aunque el nombre científico del género está
dedicado a su descubridor, el botánico Charles Plumier.
Bajo el punto de vista ornamental,
nos encontramos con un arbusto, quizás un pequeño arbolito
que con el paso del tiempo llega a alcanzar 4-5 m de altura ramas carnosas,
hojas caducas (perenne en clima tropical) 50-80 flores reunidas en corimbos
terminales, y que se producen con gran profusión desde principios
de julio hasta finales de octubre o noviembre en el mejor de los casos.
Para su cultivo en jardín,
debemos plantarla en un lugar abrigado del norte, mejorando el suelo con
adición de arena de río o limo y dotándola de un perfecto
drenaje. En verano se le proporcionan algunos riegos, dejando de hacerlo
en cuanto comiencen a caer las primeras hojas, y reanudándolos a
partir de la brotación, aunque esta especie es bastante resistente
a la sequía. La exposición más favorable es a pleno
sol, aunque puede situarse a media sombra siempre que sea muy luminosa.
Es una magnífica planta para
cultivar en tiestos, situándolos en galerías acristaladas
durante el período de reposo, que por supuesto no se produciría
de cultivarla en invernadero cálido-húmedo. Abonar quincenalmente
con un fertilizante líquido para macetas con bajo contenido en nitrógeno.
No requiere la más mínima
intervención con las tijeras de podar, salvo para sanear heridas
producidas por alguna ocasional rotura de ramas o para reparar los daños
de los fríos invernales sobre las yemas terminales, las cuales se
pueden proteger mediante la colocación de cáscaras de huevo
a modo de caperuza.
Si se desea reproducir esta planta,
se procede de la siguiente manera: cuando comienza la vegetación
se cortan los extremos de las ramas, con una longitud aproximada de unos
30-40 cm, se dejan cicatrizar los cortes a la sombra durante varios días,
luego se le quita la cutícula (con ayuda de una cuchilla) de los
2-3 cm de la base de la estaca, a continuación se le aplica un enraizante
(A.I.B. al 0,5%) en polvo y se introduce la estaca en un tiesto con arena
fina, situándolo en un lugar cálido, manteniéndolo
húmedo, pero no en exceso.
En sucesivas actualizaciones ire incorporando
nuevas flores de todas las que adornan los paisajes y jardines canarios.