Carta
Bueno. No se como empezar. Es la primera vez que lo hago y un gusano me está recorriendo todo el cuerpo. Supongo que ya sabrás el porque de esta carta. Ahora bien, será mejor que empiece porque puede ser que me arrepienta. No, no de mis sentimiento, si no de esta locura.
 Me conoces bien, y sabes que esto no es propio de mí. Siempre suelo decir las cosas cara a cara; pero esto es diferente, muy diferente.
Esta vez no quiero los apuntes de historia, ni las audiciones de música;  en esta ocasión, lo que te pido no creo que me lo puedas dar por escrito, ni en una cinta de audio. Ahora te pido un sincero  sí o no; un sentimiento que me puedes negar si lo deseas.
 Desde hace mucho tiempo, demasiado tal vez, tengo una espina clavada y creo que debo de sacarla, antes de desangrarme por completo. Tengo la necesidad de decirte que te quiero.
No te confundas. Lo que te estoy diciendo es lo más profundo y sincero que he  dicho a nadie en mi vida. No solo es la palabra te quiero, es la necesidad de coger tu mano y sentir como la aprietas contra tu pecho; es el deseo de que me abraces durante toda la vida, y sienta que formo parte de ti; que somos un único cuerpo, unas únicas venas, y corriendo por ellas una única sangre.
 

EL ADIOS DEL DIABLO

       Budapest  15 de abril de 1999
Buenas noches,  princesa:

 Solamente te escribo para despedirme, ya que no creo que sea capaz de decirte un adiós,
mirándote a los ojos.
 Quiero que sepas, que eres la persona, a la que más amo y amaré en mi larga vida. No quiero
hacerte llorar y mucho menos sufrir, por ello intento cortar esto de la mejor manera que sé, huyendo.
Piensa que soy un cobarde, que no tengo valor para enfrentarme a lo que me está ocurriendo; piensa lo
que quieras, pero lo que estoy sintiendo, lo que está pasando en vida, no entraba en mis planes; y una
persona como yo, no puede vivir el momento. Lo siento, pero los imprevistos no van conmigo; y eso, que
eres el mejor imprevisto que me ha podido pasar.
 No me gustaría que pensarás que me he reído de ti, ni mucho menos. Junto a ti, he pasado los
mejores meses de mi vida. He vivido cosas, que para mí eran imposibles; he descubierto sentimientos, los
cuáles pensé que sólo eran de cuentos. Para mí, has sido como una ninfa, la cual, me ha hecho querer a
una persona, hasta el punto de dar la vida por ella.
Seguramente estarás llorando, te conozco demasiado como para saber eso. Quiero que te limpies las
lágrimas de los ojos, y que sonrías a la vida. Eres la mejor persona que he conocido en este y en todos los
mundos que puedan existir.
 Sabes que no soy un ser humano, como tu hermano, o como ese vecino flacucho que vive dos
pisos por debajo de ti. Sabes que mi vida es totalmente diferente. Que para poder venir conmigo tendrías
que abandonarlo todo. Te quiero demasiado, como para esclavizarte a mi lado. No puedo permitir que
eches a perder tu vida, por mí.
Yo no soy nadie, no tengo vida propia, y lo sabes. Lo que empezó con un simple e inocente juego por tu
parte, ha terminado en... no sé.
No sé que decirte, no se como apoyarte. Tú lo sabías, sabias que yo no iba a poder estar toda la vida junto
a ti, a menos que...
¡Mierda! Lo siento, lo siento. Te juro por tu vida, que es lo que más quiero, que pensaba que esto iba a ser
como todas las veces. Pensé que no podría llegar a enamorarme de un mortal. Si llego a saberlo jamas te
hubiera tocado la mano, jamas te hubiera invitado a aquella cerveza y mucho menos a cenar.
Se lo mal que lo estarás pasando según vayas leyendo estas líneas, y que me odiarás, cual ser
despreciable. Necesito que me odies, necesito que desees mi muerte con tanta intensidad, que no me
cueste separarme de tu lado.
Sabes, ahora más que nunca, me gustaría tener el poder suficiente, como para hacerte olvidar los
últimos meses de tu vida. Desde el momento en que me viste por primera vez. Te juro, que daría todo,
todo por ser mortal de nuevo.
 Poco más puede decirte, sólo pedirte un favor. Sé feliz, por ti y por mí, por los dos. Quiero que te
enamores de un mortal maravilloso, al cual puedas ver cada mañana al levantarte, y puedas acariciar su
piel cuando el sol brilla con toda su intensidad.
No pienses que desaparezco para siempre, seré tu amigo, tu confidente, si tu quieres. Cuando duermas te
observaré, cuando pasees te cuidaré. Mi vida la tienes en tu corazón y mi alma es la estrella que más
brilla, junto a la luna llena.

       TE QUIERO
 

echizo@teleline.es


   © 1999 Grancanariaweb